Domingo, 13 Septiembre 2009
Escrito por pedro

Cuando tenemos problemas de salud, suponemos que lo prudente y correcto es ir a ver a un médico. Éste nos va a recetar un montón de medicamentos en tiempo récord que, nos pueden curar o no, pero seguro que los laboratorios que fabrican esa medicina le pagarán las vacaciones a dicho médico y señora en las Maldivas. También tenemos la opción de los remedios caseros, los de toda la vida, los de la abuela. Claro que igual tampoco te curan. Pero desde luego nadie, ni si quiera la "abuela, se lucrará con ellos.
Se me ocurre que algo parecido pasa cuando una sociedad tiene una dolencia. Podemos decidir entre escuchar a los de siempre, o prestarle atención a los "remedios caseros", los de la calle. De igual modo ninguno nos garantiza la curación...o sí.